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Cosas de Betistas

Es bien sabida la situación actual de las humanidades en las universidades, que nos ha llevado a los investigadores e investigadoras a aguzar el ingenio y ejercer de pedigüeños y pedigüeñas profesionales a diferentes instituciones y empresas que ofrecen su apoyo (económico) para que sigamos investigando. La competitividad de las convocatorias, en las que a menudo estamos en la misma categoría que proyectos de ingeniería y de medicina, ha hecho resurgir preguntas como ¿para qué vale exactamente lo que estoy haciendo? ¿qué repercusión va a tener en la sociedad? Y ¿cómo va a mejorar mi país? Y a tener que afrontarlas en las solicitudes de proyectos.

Hace algunos meses, Claudio Castro publicaba algunos consejos para afrontar la redacción de un proyecto postdoctoral en esta entrada. Me decido hoy a compartir mis propias conclusiones que he ido extrayendo después de mucho escribir proyectos (con éxito algunas veces y sin éxito muchas de ellas… de todo se aprende). No son exclusivos para proyectos posdoctorales, sino ideas para cualquier tipo de proyecto que se quiera pedir. Aquí van los 8 mandamientos que me repito a mí misma antes de mandar una solicitud (insisto: “me repito a mí misma”. Que nadie se tome a mal los imperativos, por favor).

  1. Cada cosa en su sitio. (O como diría el presidente de España, un plato es un plato, un vaso es un vaso, un objetivo es un objetivo, y un resultado es un resultado.)

A menudo las solicitudes de proyectos pasan por lidiar con formularios que parecen diseñados para que los rellene alguien de ciencias: que si metodología, que si equipamiento… lamentarse no sirve de mucho, así que habrá que poner cada cosa en su sitio, rellenarlo todo y además relacionar los diferentes elementos entre ellos para que todo tenga cierta coherencia.

Voy a decir una obviedad: los objetivos son lo que se pretende conseguir con el proyecto. Otra: la metodología es el modo de llevarlo a cabo. Otra más: los resultados son lo que se pretende obtener y entre ellos está el ‘output’, es decir, los artículos, libros, bases de datos, páginas web, et al. que se van a construir gracias al proyecto. Estas tres partes tienen mucho que ver, pero no son iguales. A mí me ayuda numerarlos y así luego mencionar, por ejemplo, en la metodología, que ese método servirá para conseguir el objetivo n, y que el resultado será x.

Empecemos con los objetivos. Pueden estar derivados de preguntas (las famosas preguntas de investigación). Propongo dos ejemplos tontos:

Objetivo 1: averiguar si el discurso civilizador colonial español en literatura y publicaciones periódicas surgió de igual manera en Filipinas y en Guinea Ecuatorial y compararlo con los discursos de cooperación contemporáneos.

Objetivo 2: descubrir si hubo actores culturales comunes en diferentes colonias en la última década del siglo XIX y si estaban relacionados con planes gubernamentales.

¿Sería “estudiar los actores culturales españoles en Filipinas y Guinea” un objetivo válido? En mi opinión la respuesta es no. Estudiarlos es un medio para averiguar algo. A cada objetivo que se me ocurriera le preguntaría “¿para qué?”: “estudiar los actores culturales españoles en Filipinas y Guinea, ¿para qué?”. La respuesta será para averiguar algo. Seguramente se pueda ir más allá: ¿para qué quieres averiguar si hubo actores comunes? Probablemente para comprobar si había un plan gubernamental. Esto ayudará a comprender mejor las políticas de exteriores en España en esa época y quizás comparándolas con las actuales, se puedan observar prácticas y discursos comunes (o no). Todo esto se puede integrar en los objetivos si hay espacio para desarrollarlos.

  1. ¡Más teoría! (O “leer con cuidado no es ya suficiente como metodología.”)

La metodología sería el siguiente paso lógico en la redacción del proyecto. Retomo entonces y recomiendo la lectura de la entrada de cosasdebetistas dedicada al proyecto postdoctoral y escrita por Claudio Castro que mencionaba al principio, en especial en lo referente al punto 3.  Pensad que el tribunal evaluador a menudo está compuesto por personas de ciencias, al menos en parte, o por personas de historia y lingüística en el mejor de los casos. Esa gente está acostumbrada a proyectos muy pragmáticos con metodologías muy claras. Yo recomendaría un estudio previo de las metodologías tanto en tu campo como en otros afines (cosa que no siempre te enseñan en los diversos escalones de formación predoctoral). Toma otros proyectos, observa a ver qué han hecho. A lo mejor te apetece volverte algo más ambicioso o incluso transdisciplinar. A veces algunas metodologías de la lingüística o de las ciencias sociales pueden ser útiles para estudiar ciertos aspectos de la literatura, por ejemplo. Pongamos por caso la lingüística de corpus. La literatura puede constituir un corpus literario en el que la abundancia de ciertas colocaciones (“perla de oriente”, por ejemplo) o de ciertas palabras en ciertas épocas pueden dar información sobre temas candentes, en un momento dado, o incluso intertextualidad entre unas y otras épocas. O bien las teorías de los sociólogos Pierre Bourdieu o Itamar Even Zohar, aplicadas a la historia de la literatura pueden ofrecer información muy interesante sobre la creación del canon.

En tales casos, la metodología ya no sería “voy a leer con detenimiento el libro para averiguar el papel del paseo en la obra de García Márquez” sino:

Por medio del programa AntConc/R/…, y utilizando una metodología cuantitativa de la lingüística de corpus, analizaré el texto X para ver la distribución de las palabras “paseo” y “reflexión” y sus sinónimos.

Esa metodología cumpliría el objetivo de “comparar el papel del paseo en diversos autores latinoamericanos para ver su evolución con la llegada de la fiebre del fitness” (pongamos por caso). Y daría como resultado un bonito “artículo en revista A1 con un estudio cuantitativo y cualitativo sobre el papel del paseo en la obra de García Márquez”.

  1. Las humanidades digitales también están de moda: incluye por lo menos una web en tu proyecto.

Este punto se venía intuyendo por lo dicho en el anterior. Como decíamos en otra entrada anterior, las Humanidades Digitales y el distant reading están de moda. ¿Por qué?

– En algunos casos se consiguen resultados asombrosos.
– Se usan métodos cuantitativos más rigurosos y considerando un corpus más amplio de lo habitual, con lo que los evaluadores de ciencias o de otras disciplinas, tienden a considerar los estudios con “Distant Reading” más “científicos”.
– Además, las humanidades digitales ayudan a acercar el proyecto al público común, gracias a los múltiples blogs y webs que se crean como complemento a los repositorios y las bases de datos.
– También ayudan a crear materiales que pueden ser reutilizados en un futuro por otros proyectos.

Pero lo que más contribuye a esta moda es que las instituciones y las empresas entienden su “utilidad” en un contexto capitalista, y la financian. Incluso la Fundación BBVA ha sacado una beca exclusivamente para proyectos de Humanidades Digitales.

Entiendo que no son para todo el mundo, y que no a todo el mundo le apetece pasarse horas delante del ordenador escribiendo en diversos lenguajes informáticos en lugar de pasar ese tiempo delante de un libro que es para lo que se dedicó a lo que se dedicó. Pero volvemos a la cuestión inicial: necesitamos dinero para financiar proyectos y afianzar nuestros puestos universitarios, y para ello, tenemos que plantearnos cuestiones inéditas como ¿para qué sirve lo que estoy haciendo y qué puede aportar al honrado contribuyente? En los proyectos de la Fundación de Investigación de Flandes (FWO), por ejemplo, hay un apartado de la solicitud que pide expresamente “Indicate below whether you think the results of the proposed research will be suitable to be communicated to a non-expert audience and how you would undertake such communication.”

Una forma de hacer tus resultados accesibles es poniéndolos online. Intenta que tu proyecto incluya un factor de digitalización o de recolección de materiales online en un repositorio, o una base de datos como esta, o al menos una web o un blog en el que informes del progreso, como podéis ver en este ejemplo.

  1. Más vale breve y concreto que mucho blablabla.

Si volvemos a pensar en quién nos evaluará nos daremos cuenta de que como mínimo es gente con experiencia, con lo que detectar “blablablá” les será muy fácil. En mi opinión el “blablablá” aparece cuando no tenemos el proyecto muy claro y lo hacemos con prisas, así que el primer paso sería tener bien hilvanada nuestra idea y los diferentes pasos que la componen (objetivos-metodología-resultados). Intentemos ser muy específicos en todas las partes y que todas las frases aporten información. Eso lleva también muchas veces a escribir escuetito. No pasa nada: entre extensión y claridad yo elegiría claridad. Repasa tus frases: ¿cualquiera las puede entender? ¿aportan información sobre lo que vas a hacer?

  1. Piensa en los imprevistos.

Quiero hacer un repositorio maravilloso. Yo misma. Con materiales online. Perfecto, pero aunque lo hagas tú misma con materiales gratuitos no es gratis: ¿cuánto cuesta el dominio? ¿Y el servidor? ¿Cuánto cuesta la memoria externa para el back up? O si realizas el proyecto con alguien de otra universidad, ¿cuánto le costará el envío postal de X documentos? ¿La universidad cobra alguna cantidad o porcentaje por la gestión del proyecto? (por lo que he visto, muchas cobran entre un 5 y un 15% del coste total del proyecto). Mi consejo es estimar siempre más presupuesto del que crees necesario y dejar un porcentaje (en torno a un 10%) para gestión del proyecto (incluyendo, por ejemplo, envío de documentos, o alquiler de equipos de videoconferencias).

  1. Un pecado: la ambición desmedida.

Te ponen delante un presupuesto de 250.000 euros para que fantasees con la idea de qué hacer con ellos durante los próximos 4 años. Es normal venirse arriba ¡Compremos cosas! ¡Contratemos gente, mucha gente! ¿Y los resultados? ¡Libros! ¡Webs! ¡Bases de datos! ¡El oro y el moro! Sin embargo, cuidadito: por lo que he visto y oído, construir una base de datos medianamente decente cuesta mucho más tiempo y esfuerzo del que se puede prever. Piensa en resultados realistas, ¿cuántos artículos puedes publicar en un año? ¿cuánto tiempo debes dedicar a redactar un libro? Yo diría que, como nos pasa a casi todos, la comisión evaluadora apreciará más un cálculo realista de resultados, aunque implique pedir después otro proyecto para continuar trabajando esa materia, que grandes promesas vacías.

  1. No tengas miedo a las instituciones: las redes están de moda.

En otras palabras: piensa si tu trabajo está en línea con los esfuerzos de alguna institución y busca maneras de colaboración con ella. Esto le dará credibilidad a tu proyecto y solidez, pero además, seguramente a la institución de turno también le vendrá bien. ¿Vas a trabajar autores sefardíes o rumanos o colombianos? Genial. ¿Hay alguna página sobre ese autor o autora o sobre literatura sefardí en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes? ¿Por qué no les escribes a ver si se puede pensar en hacer un portal sobre ese autor o autora como parte del proyecto? O a lo mejor puedes usar cierto protocolo para insertar metadatos que facilite la inserción de tu repositorio en Europeana o en Americanae… O alguien de otra universidad está construyendo una base de datos que a ti te puede servir para tu investigación y quizás les puedes preguntar si la puedes usar e incluirlos en tu solicitud de subvención… me parece que crear redes de antemano con instituciones, museos, centros de investigación, incluso colecciones privadas, puede ser beneficioso para tu investigación y para tu solicitud.

  1. Que no decaiga el ánimo.

A lo mejor no te dan el proyecto la primera vez que lo presentes, pero con un poco de suerte te darán feedback. Aprovéchalo. Mejora tu proyecto, repásalo, léelo en voz alta, comprueba que todo es coherente, concreto y factible y vuélvelo a enviar mejorado a otra convocatoria.

¿Alguien más tiene consejos para escribir proyectos? Os animo (¡mucho!) a que los compartáis.

Rocío Ortuño Casanova
Universiteit Antwerpen.

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Cosas de Betistas

Como se sabe, publicar es vital en nuestra profesión y con mercados nacionales en crisis es necesario abrirse a otros países. Y, ni que decir también, cada mercado académico tiene sus idiosincrasias. A mí me han pedido que cuente mi experiencia publicando en revistas periódicas de literatura del hispanismo en Estados Unidos. Existe allí el archiconocido sistema del peer-review (revisión por pares), es decir, someter tu trabajo al veredicto de tus colegas de profesión del que intentaré hablar en este lugar, dando algunas pistas que a mí personalmente me han sido de ayuda para lograr en ocasiones la tan necesitada aceptación. Aquí me referiré a las revistas generalistas (no centradas en temas particulares) del hispanismo angloamericano (EE.UU., Gran Bretaña y Canadá) que suelen ser consideradas como las más prestigiosas: Hispanic review; The Bulletin of Hispanic Studies; Revista Hispánica Moderna; Revista Iberoamericana; Revista de Estudios Hispánicos; Revista Canadiense de Estudios Hispánicos; Hispania; Arizona Journal of Hispanic Cultural Studies e Hispanófila. Aunque hay discusiones sobre el orden del ranking, todas estas están bastante reconocidas. Hay un blog interesante donde se pueden leer comentarios específicos sobre experiencias de gente con cada publicación. A todas ellas se pueden mandar artículos escritos en español, pero deben ajustarse rigurosamente a las normas de estilo que marca cada revista. Para ello se debe acudir a la página web de cada publicación e informarse detalladamente en la sección normalmente titulada author style sheet (normas para los autores).

¿Y quién dice que sean buenas?

Cómo determinar si son buenas, se basa en general en una cuestión de prestigio ya consolidado, y que la propia revista intente seguir manteniendo asegurando una serie de puntos. En primer lugar, el más simple y básico, y también importante, la revista debe garantizar la profesionalidad general cuidando el anonimato de los artículos que mandan a los evaluadores. Como se sabe, las revistas con artículos peer-reviewed en Estados Unidos suelen procurar en todo lo posible (aunque esto con Google a veces no es posible) que los artículos sean juzgados anónimamente, tan solo con base en su méritos. En segundo lugar, estas revistas buscan evaluadores especializados en el tema del artículo y que tengan la categoría de al menos Assistant Professor en universidades estadounidenses. En tercer lugar, procuran que las evaluaciones que se provean sean detalladas, completas y rigurosas a la hora de explicar las razones de la aceptación o rechazo. En cuarto lugar, intentan dar una respuesta en un periodo más o menos corto, de una media de cuatro o cinco meses. También cuidan mucho las ediciones finales garantizando al máximo que no haya errores de tipografía, citas, gramática, que el estilo sea impecable, etc. Finalmente  tienen una buena distribución y se hacen inmediatamente presentes en los search engines (buscadores) más usados.

¿Por qué nunca a mí?

Yo he tenido experiencia con cinco de las revistas que mencioné arriba. Siempre han sido amables, el tiempo de respuesta ha sido de unos cuatro meses por término medio, e incluso cuando me han rechazado un artículo, he recibido comentarios muy constructivos. Pero entiendo que esta no sea la experiencia de todo el mundo, en primer lugar por el factor suerte. Se puede coincidir con un momento en que reciban gran aluvión de trabajos y se encuentren sobrecargados, no cumpliendo las expectativas de calidad y mandando el trabajo a alguien no preparado para juzgar la valía del mismo. Pero también hay que darse cuenta del papel importante que desempeña la presentación de las ideas, sobre todo en el inicio mismo del artículo en donde se determina el tema, la tesis y originalidad del trabajo, aspectos cruciales para lograr la aprobación.

Fórmulas para escribir una introducción

Así que a continuación hablaré más detalladamente de las posibles fórmulas de una típica introducción. Para ello me baso en la experiencia personal recibiendo comentarios de evaluadores, en la lectura de artículos y en el capítulo de este libro (páginas 82-83) en donde se clarifican los puntos básicos que ha de seguir una introducción de un artículo de investigación. De entrada, debo decir que en nuestro campo las introducciones suelen ser cortas, no llegan a tener más de dos páginas, cinco como máximo (aunque para todo hay excepciones). No es necesario que la introducción tenga una sección aparte o que el trabajo esté divido en secciones. Pero, aun sin secciones determinadas, los primeros párrafos que abren el trabajo deben servir de introducción. Esta suele responder a cuatro cuestiones: el tema general en el que se encuadra el trabajo, la tesis que se va a defender, la originalidad de la propuesta, y la organización. Los artículos generalmente empiezan abordando brevemente un tema general que se conecta con el texto/s que se va a analizar. La tesis del artículo se suele presentar o bien a continuación de la propuesta del tema o más adelante en la introducción. Daré un par de ejemplos usando artículos que tengo a mano. Así, en este trabajo la autora empieza por referirse a un capítulo de Fortunata y Jacinta en relación al tema general del blackface o teatro bufo negro, situando así inmediatamente al lector dentro de determinados intereses, y dándole ya la oportunidad de decidir si le interesa seguir leyendo o no el trabajo. A continuación, y todavía en el primer párrafo la autora presenta la tesis del trabajo, es decir la hipótesis que va a defender en relación a su interpretación de la obra de Pérez Galdós. En este otro trabajo se comienza comentando el tema general del estado de los estudios de género en el romanticismo español. De nuevo de este modo la autora está delimitando la audiencia a la que se dirige el artículo. En el segundo párrafo se enlaza ese tema con el texto literario que se va a discutir, el drama El trovador. Al final de la introducción se plantea la tesis del trabajo. Lo importante es situar al lector cuanto antes en la temática del artículo y en el texto o textos que se van a discutir y en algún lugar de las primeras páginas indicar claramente y sin ambigüedades cuál es la tesis que se va a defender. La  tercera cuestión de la introducción es crucial: plantear la originalidad de la tesis en relación a los trabajos que se han escrito ya. Innovar es esencial para que te acepten un artículo: Se debe siempre mostrar que tu análisis añade algo nuevo e interesante a lo que anteriormente se ha dicho. En los dos artículos mencionados se da un resumen bibliográfico en la introducción sobre el estado de la cuestión que se va a tratar y se ubica la tesis dentro de éste. Para hacerse con la bibliografía necesaria ayuda fundamentalmente una rápida búsqueda en Google, Googlebooks y por supuesto en los típicos buscadores de Jstor, Project Muse y bibliotecas de alguna universidad estadounidense que permite una búsqueda abierta. Los criterios de búsqueda han de ser principalmente dos:

  1. Fijarse sobre todo en artículos y libros publicados por revistas y editoriales de EE.UU. y

  2. Empezar por los últimos años y desde allí ir creando el mapa bibliográfico de los últimos 25 años sobre la cuestión del artículo.

Por último, queda la organización del trabajo. En la introducción se puede exponer el esquema que se va a seguir en el trabajo, aunque esto no es imprescindible. Pero es importante que el artículo siga el principio escribir lo necesario y suficiente. Es decir, que la información sea suficiente para justificar y apoyar el tema y tesis del trabajo y necesaria, esto es, escribir lo que sea pertinente a lo que uno está intentando defender. Hasta aquí hemos llegado. Espero que os haya servido y todavía os queden ganas para intentarlo. Yo estoy a vuestra disposición para lo que necesitéis. Ana Mateos Ludwig-Maximilians-Universität München.

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Cosas de Betistas
Este mes comienzan por fin los Webinarios BETA/UNED de Estudios Hispánicos. Se trata de una iniciativa conjunta entre la Asociación BETA de Jóvenes Doctores en Hispanismo y el Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura de la UNED. A lo largo de cada curso académico, tendrán lugar una serie de charlas, distribuidas en el tiempo a razón de una cada mes lectivo, aproximadamente. Los ponentes serán por lo general socios de BETA, y contaremos con invitados ocasionales de fuera de la Asociación. El objetivo es servir de plataforma para dar a conocer líneas de investigación punteras en el ámbito del hispanismo que nos inspiren, y servir de plataforma de difusión a un amplio público de lo que trabajamos los socios de BETA. Para ello, cada sesión del webinario, que contará con público presencial, será emitida en streaming, a través de Canal UNED, para que cualquiera pueda verla en directo; además, tendrá carácter interactivo, de modo que el público remoto podrá hacer preguntas, una vez terminada cada charla, a través de la web de emisión. Cada sesión será grabada y, posteriormente, quedará a disposición pública en Canal UNED y en la página web de BETA. Como experiencia piloto, este año comenzaremos con dos sesiones, una a cargo Mario de la Torre, socio de BETA, y otra a cargo de María Dolores Martos, profesora del Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura de la UNED. Así, las dos primeras charlas servirán de presentación del webinario, dando cabida a las dos entidades organizadoras. La primera charla tendrá lugar el próximo 19 de abril a las 17h y la impartirá Mario de la Torre.
Mario de la Torre Espinosa es Doctor en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatus200_mario.de_la_torre_espinosara Comparada por la Universidad de Granada con una tesis doctoral sobre relaciones entre cine y teatro desde una aproximación polisistémica. Ha sido asistente honorario del Departamento de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura de la Universidad de Sevilla, y profesor del Máster de Documental y Nuevos Medios de la Universidad Rey Juan Carlos. Es profesor de Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid y del Grado Oficial de Cinematografía de la Escuela Universitaria TAI. Sus líneas de investigación se centran en la literatura comparada, el teatro español y los estudios fílmicos, con la autoficción como objeto principal de estudio. Ha sido ganador del VII Concurso de Ensayo sobre Literatura de la Universidad de Málaga con el trabajo “Literatura y espacio doméstico: el universo femenino a través de los objetos”. Entre las becas recibidas destaca una predoctoral de la Universidad de Heidelberg (2013-2014), la del Congreso sobre Nuevas Tendencias en Humanidades (2014), la de la Asociación de Jóvenes Investigadores de la Literatura Hispánica ALEPH (2015) y la posdoctoral Erasmus Mundus. Ha publicado artículos en revistas académicas como Bulletin of Hispanic Studies, Espéculo: Revista de Estudios Literarios, Telón de fondo: revista de teoría y crítica teatral o 452ºF Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Ha sido invitado para impartir conferencias en universidades como la de Heidelberg (Alemania), Mannheim (Alemania), Universidad Estatal de Río de Janeiro (Brasil), Universidad Estatal del Valle de Ecatepec (México), o la Universidad de Konstanz (Alemania).
Su charla se titula “La autoficción como método de protesta: prácticas teatrales y cinematográficas en el ámbito hispánico”. Este es el resumen de la misma que nos ha pasado el propio Mario:
La autoficción vino a establecer una nueva categoría para definir aquéllas prácticas artísticas donde, superando lo dicho por Philippe Lejeune, el pacto de ficción sí era compatible con la identidad de nombre entre autor, personaje y narrador. Con este neologismo, acuñado por Serge Doubrovsky en 1977 en su novela Fils, se daba legitimidad a numerosas creaciones,  convirtiéndose en un subgénero atractivo cuyo alcance se evidencia hoy en numerosos ámbitos de nuestra realidad cultural. Se daba así entrada a una nueva vía de expresión del yo, con un componente factual variable pero pudiéndose al fin usar libremente las formas de la ficción para dotar de una mayor persuasión a sus obras. Gracias a esto, numerosos autores han hablado de su presente sociopolítico desde un yo autoficcional, aprovechando las posibilidades que éste le ofrece para elaborar relatos en primera persona y clamar contra una realidad que les duele. La violencia de género, el terrorismo, el racismo, el capitalismo más feroz o el pasado dictatorial son denunciados así desde el ámbito hispánico para elaborar conmovedores testimonios, ya sea bajo una forma teatral o cinematográfica, a menudo de profundo lirismo. La autoficción se vuelve así como un método eficaz y  novedoso de protesta.
Esta primera sesión tendrá lugar el 19 de abril de 2017, a las 17h en la Sala Sáez Torrecillas (Facultad de Ciencias Económicas y Empreariales, UNED), y se podrá ver en streaming en este enlace: https://canal.uned.es/teleacto/1121.html Desde BETA, queremos aprovechar la ocasión para darle las gracias al Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura por su apoyo (y, por extensión, a la Facultad de Filología y a la UNED). Guillermo Laín Corona (director de los Webinarios BETA/UNED) y Rocío Ortuño Casanova (codirectora)
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