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Cosas de Betistas
Después del parón veraniego en agosto, volvemos en cosasdebetistas con un tema candente: los postdocs o posdocs. Se hablará aquí de becas pos(t)doctorales para estancias breves y largas: para trabajar en un proyecto varios años o para añadir esos meses de estancia en el extranjero que le faltan a tu currículum. El subtítulo de esta entrada es “lista incompleta”, y lo es porque es muy difícil abarcarlo todo, por eso pido colaboración: yo hablaré desde mi experiencia, pero con la intención (¿esperanza?) de que la lista la vayan completando los lectores del blog. Digamos que es una entrada colaborativa que debería empezar en el texto y continuar en los comentarios. Me arranco con 18 para 2018:

Juan de la Cierva (España)

Las hay de dos tipos: formación e incorporación.
  1. La de formación la conceden a investigadores hasta dos años después de la lectura de la tesis doctoral. El cierre de la convocatoria es a finales de enero, pero hay que contactar antes con un grupo de investigación español que la pida contigo. La duración es de dos años. Enlace a la última convocatoria
  2. La de incorporación es similar en fechas y dotación a la anterior, pero se la conceden a investigadores que leyeron la tesis doctoral hace entre dos y cinco años. Enlace a la última convocatoria

Ramón y Cajal (España)

La joya de la corona de los puestos postdoctorales españoles. Debo advertir que el número de puestos concedidos por área es proporcional al de solicitudes. Lo que quiere decir que cuanto más se pidan más conceden. La Ramón y Cajal es un contrato para 5 años y después las universidades españolas deben intentar hacer el puesto permanente. La convocatoria se suele abrir en diciembre y cerrar en enero (sí, las navidades por en medio… en fin, no haré comentarios al respecto), pero en esta ocasión no hay que contactar con ningún departamento, te presentas tú por libre. Se debe haber obtenido el grado de doctor entre 4 y 10 años antes de la convocatoria. Enlace

British Academy Postdoctoral Fellowships (Reino Unido)

Van dirigidas a investigadores doctorados en los tres últimos años. Se otorgan para llevar adelante proyectos o sacar algo publicable de la investigación anterior. Duran tres años y hay que tener el visto bueno de un departamento para pedirlas con ellos. Enlace Hay otras ayudas concedidas por la misma entidad con requisitos, objetivos y nombres diferentes. Si quieres echar un vistazo por ver cuál te apaña: Enlace

FWO Postdoctoral Fellowships (Bélgica)

FWO es un organismo flamenco para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en la región norte de Bélgica. Hay varios tipos de FWO que pueden implicar proyectos de universidades o ayudas individuales. Las ayudas postdoctorales individuales se conceden por 3 años (renovables por otros tres) para participar activamente en la investigación de una universidad neerlandófona. Se puede pedir hasta dos años después de acabar el doctorado, y la ratio de éxito es de un 21,59%. Enlace

VLIR-UOS (Bélgica)

Estas no son estrictamente “ayudas postdoctorales” en sí, aunque exigen ser doctor y se pueden dar a doctores de otros países para ir a investigar a Bélgica. VLIR-UOS es la Agencia Internacional de Cooperación de Flandes. La relación con las ayudas postdoctorales es que ofrecen subvenciones en diferentes cuantías para proyectos colectivos o individuales encaminados a la ayuda a la cooperación interuniversitaria tanto individuales como colectivos. Es decir, que con la modalidad “South Initiative”, por ejemplo, puedes proponer un pequeño proyecto con alguno de los países de ayuda prioritaria (la digitalización, el acceso a la información, la creación de MOOCs y la innovación docente son algunos de los objetivos prioritarios), mientras con las “TEAM initiative”, la cuestión tiene más envergadura. En esta modalidad dan hasta 280.000€ para un proyecto de cuatro años. Las convocatorias suelen abrirse en torno a febrero y cerrarse en mayo. Enlace

Humboldt (Alemania)

Son contratos postdoctorales de seis meses a dos años que se conceden a doctores de todo el mundo que han leído la tesis con una anterioridad de entre uno y cuatro años a la fecha de convocatoria. Pagan bien y al parecer no es demasiado competitiva, comparado con otras. Hay que ponerse de acuerdo con un departamento de una universidad alemana para acordar el proyecto. Hay dos convocatorias al año. Enlace

FCT Fellowships (Portugal)

Las ayudas postdoctorales de la Fundación para la ciencia y la tecnología de Portugal consisten en contratos de cinco años. Hay de dos tipos: para doctores con más años de investigación postdoctoral y para aquellos con menos años. También hay que consensuar un proyecto con el apoyo de un grupo de investigación portugués. Enlace

La Caixa (Varios países)

La obra social de La Caixa viene ofreciendo desde hace años unas ayudas muy competitivas para desarrollar estudios de Máster y doctorado. Recientemente ha diversificado su oferta y han abierto el concurso de ayudas postdoctorales “Junior Leader”, que según la propia página web de la entidad bancaria “está destinado a la contratación de investigadores excelentes, de cualquier nacionalidad, que deseen continuar su carrera investigadora en territorio español en cualquier temática.” La convocatoria para 2018 está abierta ahora mismo. Enlace

Santander Investigación (Varios países, España y América Latina)

Santander patrocina principalmente estancias cortas (de dos a doce meses de duración) para españoles en países de América Latina. Se convocan una vez al año hacia enero (la fecha límite de solicitud suele ser en junio) Y pagan 5000 euros por la estancia completa. Enlace El mismo banco tiene programas de investigación para portugueses y para latinoamericanos que quieran hacer estancias en España, Portugal u otros lugares europeos. Se pueden consultar las otras convocatorias aquí

UP Internationalization programme (Filipinas)

La Universidad de Filipinas lleva unos cinco años apostando por la internacionalización de su profesorado y la colaboración en materia de investigación con académicos de otros países para romper un cierto aislamiento de conocimiento que había en el archipiélago asiático y posicionarse de manera más competitiva en el mercado universitario de ASEAN, el nuevo espacio común de educación superior que se está forjando en el sudeste asiático. Para ello ha abierto un programa de profesores visitantes. Estos profesores, a los que se les paga el viaje, un estipendio diario y el alojamiento, pueden pasar de dos semanas a tres meses en Filipinas. Sus tareas pueden incluir dar algunas clases, orientar a alumnos de posgrado y sobre todo, intentar sacar adelante algún artículo o una investigación de mayor envergadura con algún/a profesor/a filipino/a. Para conseguir la ayuda, hay que ponerse en contacto con profesores de allá y hacerles saber de qué convocatoria se está hablando. Enlace

Fulbright (Estados Unidos)

Las ayudas postdoctorales Fulbright están dirigidas a doctorados estadounidenses que han conseguido su título de doctor en los últimos cinco años. Hay diversas modalidades en cuanto a regiones donde se puede disfrutar la beca y cantidades que se perciben. Se pueden consultar en este enlace

European Research Council: Starting grants (países europeos)

Las Starting grants son ayudas para investigadores entre 2 y 7 años después de la lectura de su tesis doctoral, que quieren desarrollar un grupo de investigación en torno a un proyecto en una universidad europea con ellos como Investigadores principales (PI). Es muy competitiva, pero dan hasta 1,5 millones de euros para gastar en 5 años. No es un mito: yo conozco a dos personas a las que se lo han dado. A ambas por proyectos sobre Humanidades Digitales, por cierto. La convocatoria está abierta ahora mismo y hasta el 17 de octubre de 2017. Enlace ¿Que resulta que hace más años que acabaste el doctorado? No pasa nada, todavía puedes pedir las “Consolidator grants” de la misma entidad. Por pedir…

Marie Skłodowska-Curie Individual Fellowships

Los postdocs individuales apoyan la movilidad de investigadores dentro y fuera de Europa, e intenta atraer a investigadores de fuera para que trabajen en la Unión Europea. La beca normalmente cubre dos años de salario, dinero para la mudanza, los costes de la investigación y da algo para la institución de acogida. Hay que ponerse de acuerdo con una universidad para enviar la propuesta. Los becados pueden pasar parte de su estancia en alguna otra parte de Europa (que no es la que han solicitado inicialmente) si esto contribuye al impacto de su investigación. Enlace.

Ayudas destinadas a la atracción y retención de talento investigador en centros I+D de la Comunidad de Madrid.

Desde 2016 la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha dos programas para que doctores que trabajan en el extranjero puedan trabajar durante cuatro años en universidades de la Comunidad de Madrid co-financiando su contratación. Hay una modalidad para jóvenes doctores (que han conseguido el doctorado en los 5 últimos años) y otra para doctores más… digamos experimentados (aquellos que han conseguido el doctorado hace entre 6 y 12 años). Enlace

Ayudas postdoctorales individuales Fundación BBVA (España)

“Se conceden 50 ayudas de hasta 40.000 euros. Están destinadas a apoyar directamente a investigadores, creadores culturales y otros profesionales que, encontrándose en estadios intermedios de su carrera, se caractericen por una producción científica, tecnológica o cultural altamente innovadora.” La fecha límite de solicitud suele ser por abril. Enlace Además, este año han sacado una convocatoria específica para equipos de investigación que se dedican a desarrollar proyectos de Humanidades Digitales. Se puede consultar en este enlace

Beatriu de Pinós (Cataluña)

Esta convocatoria de incorporación de investigadores postdoctorales al sistema universitario catalán se suele abrir en octubre y cerrar en diciembre. Piden que el título de doctor tenga entre dos y siete años y que no se haya trabajado en España más de 12 meses en los últimos tres años. Enlace

Newton Fellowships (Reino Unido)

Las becas Newton son individuales y subvencionan proyectos de dos años que deben desarrollarse en universidades británicas. Con lo cual debes ponerte de acuerdo con algún departamento de alguna universidad británica para que apoyen tu candidatura. Se conceden a doctores que consiguieron el título hasta cinco años antes de que se cierre la convocatoria. La próxima convocatoria se abrirá en enero de 2018 y se resolverá en torno a mayo. Enlace

EUI: Max Weber Postdoctoral Programme

Según su propia web, el Max Weber Programme (MWP) está abierto a investigadores que hayan obtenido el doctorado en los últimos cinco años y sean de cualquier parte del mundo. El programa ofrece 55 becas de 1, 2 o 3 años de contrato postdoctoral en varias áreas que incluyen historia, ciencias sociales, y ciencias políticas (¡a echar mano de la interdisciplinariedad!). La convocatoria está abierta y se cierra a finales de octubre. Enlace Rocío Ortuño Casanova.
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Cosas de Betistas
El tema de las becas de investigación posdoctorales es uno de los más complejos en lo tocante a la inserción de jóvenes doctores en el mercado laboral. Su complejidad se halla justamente en la ambivalencia de la beca posdoctoral que, por un lado, garantiza al investigador dar seguimiento a una labor desarrollada y perfeccionada en la etapa de los estudios de doctorado, pero que a su vez conlleva en muchos casos un nuevo aplazamiento de su pleno ingreso en el sistema universitario. Es decir, salimos casi siempre agotados de la defensa de la tesis y quizás para la generación de nuestros padres o hermanos mayores la recompensa a tanta inversión en los estudios fuese una merecida y anhelada plaza fija. La beca posdoctoral, en ese sentido, poco responde a nuestras ilusiones: conviene al becario no constiparse porque no tiene derecho a bajas laborales —ya que en la mayoría de los casos no se cotiza a la seguridad social—, ni tampoco a las pagas extras de vacaciones o navidades. Sin embargo, la labor de un becario que ostente el título de doctor poco o nada discrepa, en la práctica, de la de un profesor: en muchos casos, las instituciones exigen al becario compaginar tareas de investigación y docencia, creando distorsiones de la idea de formación avanzada que tenían en su origen las becas posdoctorales. Ese riesgo de distorsión del sentido formativo de la investigación posdoctoral está en el seno de muchas reivindicaciones y ocupa el eje temático de la militancia de diversas asociaciones de becarios, un poco por todo el mundo, que intentan combatir la confusión entre beca de investigación y precariedad laboral. Algunos gobiernos, en ese contexto, empiezan ya a responder a dichas reivindicaciones (si las repuestas son efectivas o paliativas es ya otro tema). En España, muchas instituciones (las universidades andaluzas, por ejemplo) han sustituido las becas posdoctorales subvencionadas con sus presupuestos internos por contratos temporales de PDI (Personal Docente e Investigador). Aun en el caso de la Península ibérica, el gobierno portugués ha publicado recientemente un decreto ley (número 57/2016, del 29 de agosto) que obliga tanto a las universidades como a su agencia estatal de investigación científica a sustituir gradualmente las becas posdoctorales por contratos temporales de trabajo. Hay que decir que en los dos ejemplos, el español y el portugués, el cambio de beca a contrato para nada conlleva un incremento en la remuneración del profesional recién doctorado, pero sí le garantiza unos mínimos de protección social en su labor investigadora y/o docente. Si los párrafos anteriores no te hicieron abandonar por completo la idea de postularte a una beca posdoctoral, es que eres un investigador posdoctoral nato e igual mereces saber que hay muchos aspectos positivos en una beca de posdoctorado. La gran mayoría de las becas posdoctorales supone la oportunidad de una investigación independiente, lo que permite al joven profesional profundizar y desarrollar una investigación de carácter autoral e innovador, libre de las presiones inherentes a la escritura de una tesis. Lo que se espera de una investigación posdoctoral nada tiene que ver con las conclusiones globales de un doctorado, sino que más bien con desarrollar un recorrido coherente de conclusiones puntuales: una investigación que camina poco a poco y cuyos resultados se traducen y divulgan a través de artículos científicos, ponencias en encuentros académicos, traducciones y ediciones de tipo teórico, etc. El alto nivel de competencia (que desgraciadamente deriva de una suma de obstáculos para el ingreso en la carrera universitaria) sumado a la idoneidad y al prestigio de muchas de las instituciones que subvencionan las ayudas a jóvenes doctores ha permitido que el disfrutar de una beca posdoctoral añada un plus al currículum del investigador. Nada más decir que los agraciados con una beca posdoctoral suelen estar un paso por delante en el contexto de un concurso universitario: se supone que un investigador postdoc posee una formación avanzada que le confiere un nivel máximo de especialización en su disciplina, patente sobre todo en su capacidad de desarrollar una investigación con autonomía (en una investigación posdoctoral ya no hay un director, sino un supervisor que se responsabiliza institucionalmente por el investigador, pero que ya no debe intervenir con la misma autoridad que en el caso de una investigación doctoral). Hay que decir, por último, que algunas plazas de profesorado tienen como requisito el haber sido becario posdoctoral (es el caso, en España, de las plazas subvencionadas por las Ayudas Ramón y Cajal). De esas especificidades de la investigación posdoctoral derivan, también y por lo tanto, las especificidades del proyecto posdoctoral. En muchos casos, el principal equívoco de los jóvenes investigadores en la redacción de sus proyectos tendrá que ver precisamente con no comprender las diferencias sustanciales entre la etapa del posgrado y la posdoctoral. Cosasdebetistas ha hablado con muchos de los socios de BETA, Asociación de Jóvenes Doctores en Hispanismo sobre el tema. Los que disfrutan o han disfrutado de becas posdoctorales nos han transmitido algunas preciadas informaciones sobre las claves del éxito de un proyecto de investigación posdoctoral, las que podemos resumir en cinco puntos fundamentales: (1) la calidad de la redacción (objetividad y síntesis); (2) la claridad respecto a las semejanzas y diferencias entre el proyecto doctoral y el posdoctoral; (3) el equilibrio de fuerzas entre el objeto de estudio y la innovación metodológica; (4) la capacidad del proyecto de dialogar con el contexto institucional en que se desarrollará la investigación; (5) el conocimiento y la capacidad de cambio del «estado de la cuestión». Maticemos, a continuación, estas cinco claves.
1) La calidad de la redacción
Es un aspecto fundamental en cualquier proyecto, por supuesto. El perfecto equilibrio entre el uso correcto de la lengua (una escritura elegante, pero sin caer en un tono ensayístico) y la objetividad del lenguaje, el expresar con claridad el objeto de la investigación, los objetivos (concretos y conceptuales) que se pretenden lograr, la metodología y la bibliografía adecuadas, el conocimiento previo del tema elegido (cuidando no crear la sensación de que ya se tiene todo hecho), etc. son elementos fundamentales para enganchar al evaluador en la lectura del proyecto. La objetividad se revela sobre todo en la capacidad de síntesis del investigador, es decir, saber centrarse en el eje principal de la investigación propuesta, sin rodeos ni lagunas, yendo al grano y permitiendo al lector familiarizarse en pocas palabras con el tema general del proyecto. El principal equívoco de los investigadores en este aspecto es creerse autosuficiente. Es muy importante compartir el borrador del proyecto con compañeros de nuestra confianza que puedan devolvernos una lectura por pares del trabajo. Cuando estamos metidos dentro de una investigación, difícilmente seremos capaces de visualizar todas las lagunas y erratas de nuestra propia escritura. Hasta Goethe, antes de publicar sus obras, pedía a Schiller que las leyera y tenía además un equipo de calígrafos para «limpiar» sus manuscritos. La competencia en las convocatorias es cada vez más alta y no queda duda: en una situación de desempate entre dos proyectos de igual calidad científica, ganará la beca el proyecto con mejor aspecto de redacción. Otra sugerencia que os dejamos para lograr un texto que exprese la síntesis perfecta es redactar un primer borrador sin hacer caso a los límites de palabras o caracteres exigidos por la convocatoria. Será más fácil, en un segundo momento, quitar los excesos de un texto largo que exprimir la naranja para llenar un vaso incompleto.
2) La justa distancia entre los proyectos de posgrado y posdoctorado
La relación entre el proyecto posdoctoral y las investigaciones que ya llevamos a cabo en la época doctoral debe ser prudente. Por un lado, una candidatura a una beca posdoctoral supone reafirmar capacidades investigadoras adquiridas durante los años de posgrado. La tesis doctoral, en ese sentido, es nuestra principal seña de identidad, aquello que define nuestro ámbito de trabajo y áreas de investigación, algo que sí hay que tener en cuenta en la etapa posdoctoral. Sin embargo, el posdoctorado, en cuanto etapa de formación avanzada, supone una ampliación ligeramente elástica de nuestra mirada sobre la disciplina en que nos formamos. Un equívoco que a menudo cometemos es creer que el proyecto posdoctoral debe dar continuidad a nuestra tesis doctoral, sanando sus problemas o lagunas. Todo lo contrario, el proyecto será mejor evaluado si da muestras de que somos capaces de manejar las herramientas científicas adquiridas durante el doctorado para afrontar nuevos retos y caminos de investigación. ¿Pero cómo lograrlo? Lo principal será la adecuada elección del objeto de estudio. Si tu tesis doctoral estuvo enfocada en una lectura filológica de los aspectos narrativos de la obra de Cervantes, por ejemplo, un buen despliegue para tu posdoctorado sería mantenerte con Cervantes (al fin y al cabo, te convertiste en un cervantista), pero abordarlo desde perspectivas totalmente distintas: optar por los aspectos poéticos y no por los narrativos, por una metodología comparatista y no filológica, etc. Es importante que esas semejanzas y diferencias respecto a la tesis doctoral estén explícitas en la redacción del proyecto. Este aspecto suele tener mucho impacto en evaluaciones como las realizadas por la FCT (Fundação para a Ciência e a Tecnologia), hoy en día una de las becas más competitivas en el Espacio Europeo de Educación Superior.
3) El objeto y la metodología
Ya se sabe que en cualquier proyecto de investigación la originalidad del estudio es un requisito sine qua non para su éxito. Nuestro principal equívoco en cuanto a la originalidad del estudio es pensar que este aspecto se refiere en exclusiva al objeto del estudio. Sí, es cierto que el objeto de la investigación sigue ocupando un rango importante: hay que cuidar su carácter inédito y su capacidad para contribuir con el avance del estado de la cuestión. Sin embargo, solemos olvidarnos de que la originalidad de un proyecto de investigación tiene que ver en igual medida con la innovación metodológica, así que, pese a la originalidad del objeto, un buen proyecto en humanidades puede resultar desestimado si no añade a la metodología nada más que la tradicional búsqueda/investigación bibliográfica, con sus monótonas consultas a bibliotecas y archivos públicos. En el contexto de las humanidades, la investigación transdisciplinar puede ser un interesante elemento de innovación metodológica: si estudias literatura, incorporar métodos de trabajo de otras disciplinas que se pongan en diálogo con el objeto literario (los estudios antropológicos o sociológicos, las tecnologías digitales, por ejemplo) podrá ayudarte a añadir originalidad a tu método de abordaje del objeto de investigación. Estos aspectos relacionados con la metodología en cuanto eje de originalidad de los estudios humanistas son de especial consideración en las evaluaciones de las Becas Marie Curie, según nos cuentan las fuentes de Cosasdebetistas.
4) El contexto institucional
Grosso modo, hay dos clases de becas posdoctorales: de la primera clase forman parte las becas directamente involucradas con un proyecto colectivo de investigación científica y que necesita un investigador puntero para trabajar en equipo; la segunda son las becas solicitadas directamente a las instituciones que las subvencionan para que la investigación se desarrolle individualmente en una institución de acogida. En ambas se supone que el investigador realiza un sondeo previo del ambiente en el cual desarrollará su labor. La institución de acogida (ya sea un proyecto colectivo, un centro de investigación o una universidad) debe por tanto garantizar que el proyecto propuesto encontrará respaldo institucional para su perfecto desarrollo, con condiciones objetivas (laboratorios, bibliotecas de referencia, etc.) y subjetivas (profesionales habilitados para dialogar e incentivar la investigación) que avalen al 100 % la efectividad de los resultados. Las condiciones de acogida, aunque parezcan una obviedad, deben ser mencionadas en la redacción del proyecto y son importantes en los más diversos contextos. Sin embargo es algo que debe considerarse especialmente si te planteas solicitar una beca a la Fundación Humboldt. Así que es importante que el proyecto propuesto dialogue con las investigaciones ya llevadas a cabo en la institución de destino, que se supone debe ser un referente en tu campo de estudios. Yendo al grano, si te planteas investigar la obra de Pablo Neruda, mejor que te vayas a la Universidad de Chile que a la de Pekín.
5) El estado de la cuestión
Aquí se halla otro requisito fundamental de un proyecto de éxito. Igual que en los demás puntos, el estado de la cuestión exige un equilibrio de fuerzas que justifique la razón de ser de la investigación propuesta, expresando por consiguiente su viabilidad. Es decir, el candidato a la beca debe dejar claro en la redacción del proyecto su pleno conocimiento del tema del estudio, sintetizando el estado de la cuestión previo al proyecto propuesto y añadiendo a su corpus bibliográfico los principales títulos que, a lo largo de los últimos años, han separado las aguas y conformado un antes y un después en lo que se conoce sobre el tema. Y es aquí donde no podemos temer ponernos presumidos: el conocimiento profundo del estado de la cuestión es también la herramienta de la cual disponemos para matizar las lagunas y fallos que siguen existiendo sobre nuestro objeto de investigación. A partir de este diagnóstico seremos capaces de expresar en nuestro proyecto (en los objetivos, pero también en los aspectos metodológicos) en qué consistirá nuestra contribución particular para alterar el estado de la cuestión. Al fin y al cabo, el avance del estado de la cuestión es lo que verdaderamente justifica la puesta en marcha de un proyecto de investigación posdoctoral, pues en ese paso adelante se halla la contribución de la labor investigadora a la sociedad como un todo. ¿Qué más podríamos añadir a estos cinco puntos fundamentales de un proyecto posdoctoral? Quizás la perseverancia. Muchas veces uno desiste de plantear una beca posdoctoral en el primer intento, cuando suele pasar (y mucho) que un proyecto sea rechazado en una primera vez pero que, tras perfeccionarlo y madurarlo, encuentre acogida en convocatorias futuras. Aprender con los propios errores nos faculta todavía más para el futuro desarrollo de una investigación autónoma. Claudio Castro Filho [Claudio Castro Filho es presidente de la Asociación BETA de jóvenes doctores en hispanismo e investigador postdoctoral en Granada y en Coimbra de la Fundação para a Ciência e a Tecnologia]
Becas mencionadas en el texto:
FCT: http://www.fct.pt/apoios/bolsas/concursos/ Marie Curie Fellowship: http://ec.europa.eu/research/mariecurieactions/ Alexander von Humboldt Fellowship: https://www.humboldt-foundation.de/web/home.html
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